Para empezar, todo depende de tu objetivo, de tu nivel de partida, del tiempo que tengas para dedicar al aprendizaje, de las lenguas que hables, de las horas que trabajes, de si vives o no en un contexto en el que se hable esa lengua, de tu propia disposición a hacer que el español/catalán entre en tu vida, de las estrategias de aprendizaje que uses, de si en tu día a día puedes hablar la lengua… Son muchos los factores que afectan al aprendizaje de una lengua. Una lengua es un ente vivo y, para aprenderla, se necesita vivirla.
Ahora vamos al segundo punto importante… Define hablar.
Para ti, ¿hablar bien es poder hacer las compras en español/catalán? ¿Ir a una consulta médica en español/catalán? ¿Hacer una reserva de restaurante u hotel en español/catalán? En este caso, simplemente necesitas hacer una sesión para cada situación y ya está.
Para ti, ¿hablar bien es poder hacer unas vacaciones en España? ¿Hablar bien es ser capaz de gestionar esos días en la lengua del país sin sentirse perdido?
Para ti, ¿hablar bien es poder explicar cómo es tu vida? ¿Tener una conversación casual con un vecino en el ascensor o con el camarero del café de la esquina de tu casa?
Para ti, ¿hablar bien es poder compartir una cena con nativos hablando de temas espontáneos? ¿Hablar bien es poder comentar una película, una serie que has visto o un podcast que has escuchado?
Para ti, ¿hablar bien es poder comunicar tu trayectoria profesional en una entrevista de trabajo? ¿Hablar bien es poder empezar a trabajar en español/catalán? ¿Hablar bien es poder trabajar con soltura en español/catalán?
Como ves, hay mil posibilidades en cuanto a objetivos, y cada uno debe encontrar el propio: ninguno es mejor ni peor, simplemente diferentes.
Ahora que ya puedes tener más claro tu objetivo, seguramente te viene a la cabeza otra pregunta…
Y, ¿cuál es la mejor manera de aprender una lengua? ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Por dónde puedo empezar?
La mejor manera es la tuya. Quizás, al leer esta respuesta, te sientas perdido, y es normal. No hay una única técnica ni un método milagroso para aprender una lengua. Como con todo en la vida, no podemos esperar dominar una lengua en un trimestre, ni en un semestre ni en un año.
En la era de la inmediatez, queremos que todo sea ya y lo más rápido posible. Sin embargo, al igual que el resultado que obtenemos con un plato cocinado durante horas a fuego lento no es el mismo que el que se cocina en 15 minutos, tampoco será el mismo nivel el que consigamos en 3 meses que en 3 años. Ninguno de los dos es mejor o peor, simplemente diferente y adaptado a distintas necesidades y momentos.
Lo importante es aprender y disfrutar del aprendizaje. No olvidemos que aprender es un lujo al que todavía hoy muchas personas no tienen acceso.
Piensa en dónde, cómo y cuándo te gustaría aprender. La vida es movimiento y adaptación. Lo mismo pasa con las clases: ¿online, presencial, mixto, clase particular, en grupo privado, a la hora que te vaya bien, en la oficina, en un centro de negocios, en una cafetería, en un centro cultural…? Hay mil opciones.
Contacta conmigo, nos conoceremos y juntos encontraremos tu sistema, el que más se acerque a tu estilo de vida, a tus horarios, a tu perfil, a tu carácter y a tus posibilidades.


